‘Rabbits’: Lynch y el misterio de situación

Rabbits (conejos) es una serie de cortos con una duración conjunta de 42 minutos que David Lynch estrenó en 2002. Los cortos nos muestran el día a día de tres conejos viviendo juntos en una casa envuelta de una aureola perturbadora y lluvia perpetua.

Lynch recupera tres actores de sus proyectos anteriores, que pudimos ver en su -por entonces- recientemente estrenada Mulholland Drive (2001): el excelente tandem de Naomi Watts con Laura Elena Harring i l’Scott Coffey. Ellos son los encargados de poner voz y movimientos a estos conejos tan misteriosos sólo superados, quizás, por el conejo de Donnie Darko.

Esta crítica no contiene spoilers. Lo lamento, porque más de uno deseará que le expliquen qué es lo que acaba de ver. En efecto, es difícil de entender. El cine de Lynch es el que me ha supuesto más tiempo de reflexión al una vez visto. Tiene discursos muy herméticos aunque suelen encontrar solución (con previa búsqueda en Internet) en el simbolismo. Es habitual frustrarse, no soy una excepción. Uno, aún así, recibe la sensación de que el argumento es el más secundario de los intereses del director. Podemos llegar a pensar que si sabemos lo mismo de la historia después y antes de verla, quizás hayamos venido a perder tres cuartos de hora.

rabbits

Pero no puedo negar una película como esta. No deja de ser una experiencia. Lynch nos ha demostrado reiteradas veces su capacidad para transmitir sensaciones. Rabbits te descoloca: los tres protagonistas tienen diálogos nada coherentes entre ellos, como si esuvieran teniendo y retomando conversaciones mezcladas a lo largo del día. Inexpresivos y lúgubres, hablan acompañados de efectos sonoros de SitCom, así como si el director se riera en una muestra de humor negro de nuestra incapacidad de entender lo que dicen. La incursión de este recurso hace del ambiente todavía más perturbador. Llevado más allá, cuando en ocasiones en las que los conejos se quedan solos en la habitación,  aprovechan para hacer rituales ocultistas que se basan en textos poéticos, invocando una presencia extraña a la pared. ¡Qué miedo! Así, con unos personajes conocidos, pero que difícilmente llegaremos a entender, y  una estructura que se va repitiendo, encontramos el divertido concepto de misterio de situación.

La que nos atiende no es una obra entera sino fraccionada en episodios de cuatro minutos. En parte puedo entender esta elección del autor des de la idea de que el metraje ha de transmitir estas sensaciones adversas y confusión en cualquiera de sus fragmentos, una idea de hecho loable, aunque generalmente ver los capítulos de manera separada puede comportar demasiado esfuerzo de pensamiento y puede hacer perder el hilo.

Además, el ritmo nos puede parecer lento, todavía más si lo vemos de manera fraccionada, pero esto casa totalmente con lo que se quiere transmitir. Si algo bueno tiene Lynch es que es un fantástico creador de atmósferas y sabe como articular la tensión que se va construyendo hasta su resolución; una resolución que, como la película, saca mucho de poco. Lynch ha sabido sacar partido de un solo espacio de acción y un solo encuadramiento de cámara; incluso es posible plantearse una adaptación teatral de esta obra.

Buena película, que me ha permitido hacer una cosa otrora impensable: sentarme delante de la pantalla sin ningún control de lo que pasa, y tener cuarenta y cinco minutos para encontrar un sentido.


Escrito originalmente en Marzo, 2014.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s