Estereotipo gamer: frikis con Peter Pan


El videojuego como medio ha tenido una gran repercusión en el público infantil, por lo que a veces parece que un adulto que juegue está mal visto. El jugador adulto es comúnmente considerado por ser introvertido, nostálgico e inmaduro como si tuviera el síndrome de Peter Pan. Se le puede tachar de friki[1], lo que provoca una segregación o discriminación, que se pueda sentir rechazado, aislando al individuo que se ve obligado a quedarse en sus fandoms.

“Si es que nunca vas a crecer…”

     ~Cada vez que empiezo ésta discusión, recuerdo las palabras de la abuela al verme jugar.

La idea de que el sector adulto está apartado de los videojuegos ya la defendía Provenzo (2000) mientras que Estallo (1997) reconocía el estereotipo negativo del jugador, aunque parece que ha evolucionado del que en un principio se acercaría más al de un programador informático.

Quizás el que la industria encontrara un filón de oro en las marcas registradas contribuyó en el estereotipo. Durante años se hicieron adaptaciones al videojuego de TVshows de público infantil: Ducktales, Las tortugas ninja, Spider-man, Bugs Bunny... Se multiplicaron hasta tal punto que los juegos originales quedaron en minoría. En contra encontramos que algunas marcas cómo Viernes 13, Pesadilla en Elm street, Terminator o Rambo sufrieron el mismo proceso. Empresas como THQ siguen sacando día tras día adaptaciones de dibujos animados, y durante años han ahogado cualquier otro tipo de contenido.

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Un esterotipo peligroso: choque con el juego adulto

Los videojuegos empezaron a hacer sus primeras apuestas domésticas en los ordenadores como Amstrad, Spectrum, Apple Newton y algunas consolas como Atari, pero la verdadera revolución llegó con Megadrive.

La Megadrive (1990), fue una consola doméstica de tercera generación que dio el puntazo en resolución –increíbles 16 bits- y por lo tanto la primera en ser ampliamente comercializada. Ha pasado tiempo y parte de los primeros jugadores se mantienen fieles en su madurez, por lo que ganan fuerza juegos dirigidos para adultos (clasificación PEGI +18).

Esta diversificación del contenido, es peligrosa si el estereotipo se mantiene: el hecho de que haya un estereotipo justifica de manera inadecuada que juegos calificados para mayores de edad sean jugados por adolescentes. “Más del 50% de los niños y casi el 15% de las niñas reconoce que juega con videojuegos clasificados para mayores de 18 años” además “casi el 50% de los niños, y más del 25% de las niñas, reconoce que si sus padres conocieran el contenido de algunos de sus videojuegos no les dejarían jugar con ellos” (Videojuegos, guía para padres, 2006).

Se puede entender que jueguen para experimentar e incluso para fardar delante de sus amigos, pero el estereotipo les legitima si los padres no los regulan, pues han aprendido el estereotipo de manera heterónoma y les parece que todos los videojuegos están al alcance ya que los videojuegos son ”sólo para niños”.

Con esto podemos por ahora anticipar que la idea de los videojuegos como algo pueril se forma en la población adulta y que se retroalimenta por los niños y el propio mercado.


[1] friki. (Del ingl. freaky). 1. adj. coloq. Extravagante, raro o excéntrico. 2. com. coloq. Persona pintoresca y extravagante. 3. com. coloq. Persona que practica desmesurada y obsesivamente una afición. (Definición de la RAE) Los frikis serían aquellos que tienen una obsesión o ludopatía.

Escrito originalmente en Enero 2014. Recogido dentro del ensayo El estigma de Peter Pan: Los videojuegos y los adultos.

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