‘Persépolis (2007)’: La patria perdida

Persépolis es la culminación del trabajo autobiográfico de Marjan Starapi en la historieta homónima que disecciona los cambios políticos en Irán tras la caída del Sha Reza Pahlevi a través de la forma como Marjan los vive, y la imposición del fundamentalismo en los años que la preceden.

Al empezar a verla, entendía que era una ficción a través de la cual representar un panorama social. Y no podía evitar creerlo porque conecta con el público.

Marjane es una protagonista absoluta y un personaje bien definido. Para retratar Irán y sus cambios, trabajamos con la oposición: la familia de Marjane es cristiana en unos parajes que acabaran siendo eminentemente islámicos; y por proximidad: la familia de Marjane es próxima al esquema de familia occidental, con un nivel adquisitivo alto ya que es descendiente de la realeza, algo así como la burguesía en Iran. Marjane también sigue la corriente punk y tiene algunos ídolos como Bruce Lee. Marjane además es una chica -como dice ella- íntegra; alguien que no se deja oprimir, y si no fuera así no veríamos de la misma manera el machismo en el islam.

Dicho de otra manera, la directora ha buscado el mejor punto de vista entre los posibles. Marjane es una niña con dos influencias culturales muy grandes: la de su familia, y la de la escuela y sociedad Iraní. Ya desde pequeña se ve influida por la escuela, y juega a ser profeta, pero creando su propio régimen dónde todos sean felices.Tiene ensoñaciones con Dios y Marx. Su abuela, mujer de un revolucionario, es uno de sus mayores referentes, de mente abierta y descarada, es el modelo perfecto de mujer fuerte. Marjan se exilia de manera definitiva a Francia, para poder tener la integridad perdida en su país, pero sin dejar de ser Iraní.

Todo esto me lo creo, pero no me creo que una mujer tan despierta entre en depresión por un mal de amores. Es decir, hay mucho drama, pero acaba siendo excesivo cuando añades este punto, incluso la película es un poco larga porque -bueno- el cómic es largo. El tono de la guerra, Irán… Se rompe un poco aquí.

persepolis

Como se intuye, la película tiene un dibujo de cariz expresionista, de blanco y negro, luces y sombras, y una imagen muy plana con poco espacio aparente entre capas que parece solo poderse distinguir por el movimiento. Esta estética está justificada por un flaishback permanente desde la actualidad.

Es una producción independiente, de Satrapi con un amigo dibujante Vincent Paronnaud, hecha en animación tradicional. Satrapi tiene unas ideas muy claras sobre como dirigir a actores y animadores, y ha pensado en todas las implicaciones de sus decisiones. Tomemos por ejemplo, el montaje. Adaptar una historieta requiere movimiento, pero Persépolis se distingue de su fuente original porque consigue enlazar las distintas historias con transiciones solo posibles en la animación dándole al conjunto un ritmo poético, potenciado por una narración que no se queda en el voice-over. Esta difícil tarea solo rompe el ritmo un par de veces y en general es muy innovadora y conseguida. El tema de la película es preponderantemente étnico, pero al usar el dibujo se vuelve un relato universal sobre la democracia, además que lo dota de esa poética especial.

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