Una canción que no existe: MUSE al revés

Hace poco encontré el intercambio sumergido de discos musicales al revés en Youtube. Es posible encontrar, por poner algun ejemplo, la versiones inversas de Evanescence o Radiohead. Se trata de una manera de saltarse los problemas de derechos de autor y compartir la música igualmente. Sólo resulta útil para aquellos que saben revertir el proceso para apropiarse de las canciones. Para los demás, sólo es un vídeo incrustado cantado en algún extraño idioma que genera opiniones sobre la música invertida en sí. ¿Suena bien? ¿Se puede interpretar alguna letra? También nos da a reflexionar entre la frontera entre música y ruido, porque de hecho, es una convención cultural. Muchas de estas convenciones, como los ritmos que escuchamos como correctos, se pierden en esta situación.

En la sección de comentarios se llega a alabar éstos videos, ya que, tratándose de un grupo de sonoridad progresiva como Muse, su música al revés sigue teniendo ese espíritu experimental. Vamos, llegará un día en que los hipsters se discutan por qué CD de Muse al revés (Esum) suena mejor. Y justo en ese punto, me planteo, que por mucho que se pueda generar esta música por medios electrónicos, es imposible ir a un concierto para escuchar ESUM. Skrillex es música generada electrónicamente y aún así te gastas una pasta y puedes verlo en cualquier festival. Sin embargo, no puedes pedirle a Muse que toque al revés en directo. Bueno… Sería raro.

Lo mejor que podrías hacer es invertir el tiempo, aunque no para todos los músicos o asistentes, o la percepción de esa música no cambiaría.  Sería curioso que en el recinto de concierto hubiera una área para aquellos que quisieran escuchar ESUM y no MUSE, y el tiempo corriera al revés en esa área. Pero no verían o escucharían nada, ya que TODO funcionaría al revés. También las leyes físicas de la óptica y la acústica. Las ondas se propagarían al revés. No de la fuente de sonido al receptor del mismo sino al contrario. No de Muse al público, sino del público a Muse. La música se alejaría de ellos, ¡qué desastre! La única manera de que escucharan algo sería que la fuente del sonido estuviera en el interior de su cráneo; entonces las ondas sonoras podrían estimular los oídos en la vuelta a su fuente.

Del mismo modo, los asistentes no verían a Muse; de hecho, no verían nada. Ya que el humano ve según la luz que reflejan los objetos. El objeto en cuestión recibe luz blanca de mayor o menor intensidad, rebota un color y absorbe su complementario.  Si lo invertimos, la luz coloreada rebotaría en el objeto, provocando que se le sumara su complementaria y generando luz blanca. Todo sería blanco. Quizás nos quedaríamos ciegos. La única manera de ver algún color sería interponernos en el rayo de luz coloreada en su regreso a la fuente, pero entonces cortaríamos el mismo rayo al interponernos con su causa o origen, lo que descarta también ésta opción. Así que nunca habrá una concierto de Muse al revés en directo.

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