Birdman (2014) o la inesperada virtud de la ignorancia

birdman

Alejandro González Iñárritu, director mejicano de otros films como 21 gramos, o Babel, consiguió la noche de domingo tres galardones para sí y un total de cuatro para su película, lo que hará que una película de autor, tan extraña como lo es Birdman, seguro  rebote y vuelva a todas las salas. Su llama ya se extinguía en los cines de Barcelona al mes escaso de llegar, mientras que la también oscarizada Boyhood, por otro lado, rondaba por las salas desde hacía seis meses (según SensaCine).

Parece que la academia peca cada vez más de primar en la mediatización de Los Oscars como espectáculo televisivo en prime time, desvirtuando el arte del cine, fijándose en el envoltorio más que en las joyas que pueda contener. Tras una desmejorada gala, llena de selfis y vestidos caros, la velada cae en la banalidad con una sola cita de Iñárritu: al preguntársele sobre por qué creía que Birdman ganó a mejor película y su anterior Biutiful no, el director responde:

No lo sé, el Oscar no tiene ninguna lógica

En efecto, la crítica es incontrolable, y ese también es uno de los profusos temas que se tratan en Birdman. La crítica puede decir misa, una película no es mejor o peor que otra sino en tanto que cumple una necesidad vital de artista por expresar. La opinión es incontrolable, y desata ríos que no se pueden controlar ni siquiera con la ayuda de Twitter. Cada pieza de arte es un mundo cerrado que debe entenderse con todas sus carencias y valores así como su contexto. Las tripas, el “alma” de la obra y su autor, es algo que los críticos no suelen valorar, así en Birdman, se estata:

Una cosa es una cosa, no lo que se dice de esa cosa.

Esta cosa son muchas cosas: es una película, es la identidad personal… Hay una multiplicidad de lecturas del mismo texto, como por otra parte veremos en Birdman. El guión de este filme sublima con las segundas lecturas que se puede hacer del mismo, aunque podemos verlo de manera más clara con la obra que el protagonista escribe, dirige y protagoniza. Esta obra dramatúrgica, basada en la historia de Robert Carver es What do we talk about when we talk about love, cuyo título ya nos habla de la naturaleza identitaria del amor y la necesidad de establecer un verdadero significado a la palabra amor.

En este sentido, la realidad se distribuye en dos capas: el pescado, y su visión distorsionada desde fuera del agua. En la obra dentro de la película, captamos los matices que los actores presentan sobre el escenario, como influye su situación personal en la lectura de textos, o como nos llegan a nosotros respecto a lo que sabemos de esos intérpretes. Así veremos la misma escena de teatro tres veces, pero jamás será la misma, porque tanto los actores como los espectadores (sí, tú también) han cambiado interiormente.

Birdman difumina los lindes de la realidad y cuesta estar seguro de cuando algo ocurre en la realidad, o es puro texto teatral, o bien sucede en un plano subjetivo. El protagonista Riggan Thomson nos muestra sus discusiones con su alter ego vestido en mallas; residuo de su paso por el cine que le encasilló en un personaje que no le define. Emplear al actor Michael Keaton en este papel potencia la idea, dado su pasado como Batman.

El falso plano secuencia que constituye esta película es una maravilla técnica, y es otro rasgo diferencial de la misma. Hace de Birdman una experiencia inmersiva, haciéndonos sentir un personaje más, acompañada con música de percusión de falsa diégesis.  Aun así, la unidad visual del plano secuencia no quita que haya elipsis temporales, dándole al visionado de la cinta un tinte onírico.

Súmale a eso la actuación de Edward Norton, Naomi Watts y Emma Stone y tendrás un éxito de taquilla justificado.

Lo mejor: la actualización de la técnica del falso plano secuencia continuo propio de La soga (1948), eliminando la excesiva teatralidad de esta, pero con más interés que El arca rusa (2002). También un guión lleno de subtextos.
Lo peor: puede llegar a ser confusa. También un agobio si no hay interés por su parte técnica o ambiente sonoro. Así que si lo que buscas es pasar un rato entretenido, siempre puedes quedarte con la comedia de enredo Noise Off, también sobre el teatro donde los protagonistas son personajes y actores a la vez, pero te estarás perdiendo la  profundidad reflexiva y dramática de Birdman.
La nota: 9/10. Una experiencia irrepetible.
emma-stone-birdman
Anuncios

One thought on “Birdman (2014) o la inesperada virtud de la ignorancia

  1. espectacular! Le di un 9 también antes de ver tu nota! ;p
    ¿Somos quienes realmente queremos ser? ¿O sólo tratamos de llegar a ser lo que creemos que los demás esperan que seamos? ¿Qué demás… y en base a qué? ¿A una sociedad que parece erguirse como un gran titán construido sobre los cimientos del ego? ¿A un mundo mediocre que se alimenta de espectáculo, de clichés, de superhéroes, de guiones y papeles encorsetados, de falsas leyendas, de lo que se espera? ¿Quién decidió lo que era “normal”, quién inventó esa palabra? ¿Qué es verdad y qué es mentira? Demasiados pájaros, demasiadas normas, demasiadas consignas políticamente correctas, demasiado ‘qué dirán’ cuando ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos. Quiénes somos, cómo estamos, qué queremos… A veces sólo nos preocupa lo que parecemos. O lo que queremos parecer. Lo que otros alaben. El número de comentarios positivos, de seguidores (¿seguidores de qué?), de palmaditas en la espalda. Lo que querríamos ser para alimentar a un público casi siempre crítico y tirano. Y lejano, pese a todo. Alejado de nuestra esencia, nublada por los focos y el ruido. Lo que alguien decidió que era correcto, lo absurda y preestablecido ha nublado lo que de verdad importa.
    El final me ha traído un poco de cabeza, porque me pasé toda la película pensando que Birdman era una ilusión en la cabeza de Riggan y así parece indicarlo un taxista que se queja de que no le haya pagado cuando lo vemos llegar volando al teatro. Sin embargo, la cara de Emma Stone mirando al cielo parece desmontarlo todo. Ambas teorías (que estaba loco y que tenía poderes) tienen algo que las contradice. Aunque el final es evidentemente ambiguo e interpretable, yo creo que se da cuenta de que su intento de ser recordado como artista fracasa, no es más que un personaje viral de internet que se voló la nariz con una pistola en un escenario, y será recordado por eso y no por su obra. Entonces es cuando Riggan acepta que la vida es ficción, que él mismo es un personaje de ficción, que nada es real. Y como eso es lo que quiere transmitir toda la película, se tira por la ventana y vuela. ¿Por qué no iba a poder volar si estamos en una película, si la propia vida es una película?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s