La camara oscura de Hiroshi Sugimoto

Hasta el 8 de Mayo se puede ver en la casa Nogués i Pallarès de Barcelona la exposición Black Box de Hiroshi Sugimoto. Además los lunes la entrada es gratuíta de 14h-20h.

Esta se trata de una oportunidad única para ver en directo la obra de uno de los grandes maestros del medio fotográfico. Hiroshi Sugimoto es un experimentalista de la larga exposición, con resultados como su serie “theatres“, que exhibida en gran formato gana una dimensión de profundidad a la que el visitante se sentirá arrastrado. Otra serie ejemplar es la fascinante “lightning fields“, que nos permite ver el camino trazado por los rayos eléctricos con todo detalle, a partir de su impresión en la camara oscura. Es imprescindible, también, la minimalista “seascapes“, que a partir de una composicion simple, captura los contrastes entre mar y cielo, en afán de acercarse a la fotografía más plana y pictórica.

El dominio de la luz del autor es patente en la curiosa, casí inquietante “portraits”. Si queréis ser realmente sorprendidos, plantaros en la exposición y preguntaros como tomó las fotografías Sugimoto y solo después informaos de los hechos: hiperrealista tanto en forma como en fondo, estos retratos de figuras de cera parecen tener vida,  desde los posados de Ana Bolena o Enrique VII que solo podíamos imaginar en cuadros, hasta los más contemporáneos como Fidel Castro. Mientras que ninguno de ellos llegó a conocer al fotógrafo japonés, el lenguaje fotográfico les da a las réplicas una verdad que de por sí no tienen. Lo mismo predica Sugimoto al transformar expositores de museos de ciencias naturales en verdaderos paisajes documentales en “Dioramas“.

Black Box es una exposición donde se confunde la fotografía con las artes plásticas, dónde el mar y los cines se reducen a no-lugares de calma primordial. Donde Sugimoto nos genera preguntas como “¿Hasta que punto se planifican las fotografías que vemos cada día?” “¿Qué hace que las fotografías de Sugimoto se vean tan reales?” “¿Llegó el hombre a la Luna en realidad, o fué solo un simulacro?”. Altamente recomendable.

“Unseen”: el momento decisivo de Jessica Lange

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Jessica Lange, últimamente diva, pero desde siempre una actriz con un dilatado interés en la fotografía. La sexagenaria estrella muestra desde hoy 23 de Abril de 2015 sus fotografías en el espacio de arte de Arts Santa Mónica.

Lange es una apocalíptica de la tecnología y nunca se ha despegado de la técnica analógica. Su Leica M6 retrata con ese característico grano, los momentos cazados al vuelo, en que la realidad la provee de una magia genuina, de emociones y impresiones. No casualmente, Lange se centra en Halloween o la fiesta de los muertos en el extranjero, de los cuales extrae retratos perturbadores aunque por suerte inofensivos. Cuando se toman en destinos exóticos, véase Perú o México, adquieren un cariz distintivo, a veces inverosímil, sin dejar de ser momentos al vuelo.

Se trata de fotografía formalista, buscadora de una precisión académica. Los claroscuros, los recorridos visuales, el dominio de la sensación de profundidad son solo algunos de los mecanismos con los que arma su discurso: una oda al medio fotográfico, a la fuerza de la imagen, dejando el mensaje por algo secundario.

Lange sigue la línea de Henri Cartier-Bresson, y en los murales de sus fotos se cita a Kandinsky. El blanco y negro, los contrastes, las luces, las lineas y las formas són protagonistas. Lange tiene predilección por los encuadres ligeramente torcidos y las parejas que no advierten al fotógrafo. ¿Serán los Barceloneses los próximos en aparecer “desprevenidos” en sus negativos?

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