El Principito contra la ciencia

Palacios (2008) dice de El Principito “no hay quien lo entienda”.

El Principito responde “Las personas mayores son verdaderamente extrañas”.

principito

¡Feliz día de la infancia a todos! Dada la fecha, me ha parecido especial hablar de el libro que mas me influyó en mi infancia: El Principito. No del libro como tal, sino de un momento de ira que me espetó este verano por alguien que ha ido a chinchar el libro.   Realmente aprecio el cuento, y puedo tolerar adaptaciones, películas y más material que puede que no me guste, pero esta vez me ofendí.

Verano. Estoy divagando sobre preparar dosieres divulgativos sobre física. Me cruzo con un libro: La Guerra de dos mundos de Sergio Luis Palacios. Un estudio de un profesor que viene a decir que todo lo que habías visto sobre space operas y aliens, es todo mentira. Hasta aquí nada nuevo. Me gustan estos libros, pues te ayudan a ver hasta qué punto la ciencia-ficción es una construcción cultural caduca dada la constante actualización de la ciencia.

Pues bien. Hojeo el libro y encuentro una monografía dedicada al Principito, y sorprendido y algo halagado salto directamente al texto. Pero el título ya me parece osado y hecho con inquina.

13. EL FINAL DE LA FÍSICA (Tal y como la conocemos.)

Que el cuento se carga todos los fundamentos de la física es la afirmación más dura que se hace contra cualquier obra en todo el libro. Sobretodo dura, cuando se trata de una novela infantil y completamente inocente. A partir de aquí, Palacios expone que es imposible que un asteroide sea habitable y sigue haciendo diversos cálculos sobre gravedad, velocidad de escape, temperatura, etc. Mientras tanto, hace gala de una fascinación llena de sarcasmo.

“(…) Lo que no puede hacer de ninguna manera la ciencia es negar la evidencia experimental. Y yo sabía que el niño estaba allí, vivo. (…) ¿Estaba equivocada la física tal y como yo la conocía?”

Definitivamente, me saca los colores. El pobre animal intenta entender a través de la ciencia un objeto que se encuentra en otra esfera. Se entesta en buscar una manera de que el mito del pequeño príncipe y su “puñetero planetita canijo” pueda ser viable en la realidad.

Dejad que cargue mi acusación…

Bueno, para empezar, ha mezclado entre sus monografías un libro de fantasía (y alguna novela de Verne) con tropecientas películas de ciencia ficción. Sí, la intención de El Principito es puramente fantástica a mi modo de ver, por mucho espacio exterior que muestre. El Principito no necesariamente trabaja con la ciencia conocida como hace la ciencia-ficción. El fragmento en que se presenta el asteroide B612 y la historia del científico que lo descubrió se escribió para tener una mínima verosimilitud, y “en consideración a los mayores”. El fragmento del principito dedicado al astronomo turco sigue por ser mucha burla y poca ciencia, y por lo que veo, fuente de malinterpretaciones. No hay ciencia como tal en El Principito ni sus personajes: el hombre de negocios, el cartógrafo… Ni ciencia ni números; sino más bien una negación de ellos.

“Pero nosotros, que sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los números. ”  ~St. Exupéry

El Principito es un libro sobre la infancia, sobre disfrutar la vida sin ponerse analíticos, y por supuesto, intenta denunciar lo que ocurre a los mayores, obsesionados con cifras y letras. Por decirlo así, El Principito es impermeable a todo el razonamiento científico, porque es banal y no aporta nada a corto plazo. Palacios intenta desacreditar un libro que desacredita los métodos de los adultos, los métodos “académicos”.

Es fantasía. ¡Por supuesto que hay cosas que no encajan! Si nos ponemos repipis; ¿de dónde saca el principito el agua para su rosa? ¿Como llegan las semillas de baobab al espacio? ¿Y si lo supieras? ¿Habría aportado algo al mensaje del cuento? Los niños no necesitan tantos datos.

Sigo destripando -digo…  desgranando- el capítulo.

Una representación a escala (demasiado realista) del planeta del farolero. ¿No habíamos quedado en que los asteroides no tenían atmósfera?

Una representación a escala demasiado realista del planeta del farolero. ¿No habíamos quedado en que los asteroides no tenían atmósfera?

“¡Menuda bobada! ¿para qué necesita un farolero un planeta con tan solo un habitante?”

En efecto. ¿Porque necesita un hombre apegarse a un trabajo inútil? ¿Qué sentido tiene ser un Rey sin súbditos? Cada retrato de personaje de El Principito constituye una pequeña crítica de la absurdidad con la que vivimos nuestras vidas. El principito no lo entiende, y por supuesto, tú no debes entenderlo, pero dejas claro que no captas el chiste. Me sorprende la falta de comprensión cuando él dice…

“Solía leer y releer [El Principito] cuando era niño. […] Cómo ya soy algo mayor y veo las cosas que me rodean de otra manera…”

Palacios parece ser otro personaje del cuento enclaustrado en su propio pequeño mundo. Al igual que St. Exupéry intenta “hablar mayor”, Palacios intenta “hablar joven” pero no recuerda lo que ser pequeño significa.

¿Es que no ve que el cuento precisamente es una crítica a la continua necesidad de ponerle nombre y valor a todo? ¿Que los numeros matan la imaginación? ¿Que la implacable necesidad de mantener los pies en el suelo nos impide volar?


Artículo destacado: el asteroide Besixdouze existe. 

Nena Daconte: El Aleph

Sé que esta canción está desfasada, sé que ya todos la tienen aborrecida, pero es una canción que suelo tocar en guitarra cuando estoy de bajón (es una canción muy fácil y seguramente de las pocas que podría tocar con mi nivel), pero al final hoy esta canción ha vuelto a mí, al encontrarme el cuento de Borges. Se trata de un cuento muy denso, pero con momentos de inmensa belleza. A su vez da nombre a una técnica literaria parecida a la anáfora.

Por otro lado, el Aleph (2008) es una canción que no podía haber cogido mejor nombre. Me gusta Nena Daconte (llámame cursi y arrójame un pastel de nata a la cara), su voz delicada y su disimulado ceceo.  Porque Mai Meneses es una mujer real y que escribe con un estilo propio y desde el corazón.
Esta es otra de esas canciones que compuso para Marta, su hija que murió al nacer, y que “se llevó su amor”.

El Aleph-. La eternidad en un solo punto. El punto en el espacio desde donde ver el macrocosmos. La primera letra del alfabeto hebreo.
La idea del Aleph lleva la iluminación, la revelación gnóstica, la epifanía sobre todas las cosas, a un solo punto tangible en el espacio; para Borges una esfera tornasolada; para otros algo parecido a una discontinuidad en el espacio-tiempo.  Y así para Mai, una noche de pasión “después del carnaval” (símbolo recurrente de la artista) la lleva a encontrar su todo (quedarse embarazada de una niña) para luego serle arrebatado. La existencia tangible de un momento de trascendencia, es decir, el aleph o Marta, hace que se note terriblemente su ausencia. (Tardamos tanto que salió un aleph en un rincón.)

Esta canción no sé si muestra, a su manera, un preludio entre la separación de Mai con su novio y guitarrista Kim Falo en 2009 y que llevó a la ruptura del grupo en 2010. La pérdida causó el distanciamiento entre la pareja, o eso es algo que muestran tanto la letra como el videoclip (en el vídeo, después de echar a perder todo lo bueno, Mai y Kim se separan). Esta canción encapsula ese momento de dolor en que solo puedes pensar en lo que te aflige y lo demás se vuelve diminuto. Mientras tanto, Marta se ha vuelto pequeña e inexistente, como David respecto a Goliath, y el problema es como un huracán.

El videoclip fué dirigido por J.A. Bayona y rodado en Barcelona. Muestra un unicornio y una ardilla de tamaño humano; ¿entidades sobrenaturales que se han llevado a Marta a otro mundo? Alrededor de Mai y Kim, cantando y tocando, hay globos donde se lee: confianza, [ser] sincero, ilusión, etc. Y un corazón gigante, todos amarrados con cuerdas (que alguien lo ate para mí). Las criaturas cogen la “confianza” y demás sentimientos de Mai y juegan con ellos, dinamitan las cuerdas y las letras empiezan a volar y deshincharse.  De “compartir” queda “partir”; de “confianza”, “fianza”; de “sincero”, “cero”; de “ilusión”, “iluso”; de “sentimiento”, “miento”; De “pareja”, “reja”.

Aún así, por muy derrotista que sea la canción, de “corazón”, queda “razón”, lo único que se puede aferrar en los momentos difíciles. En el videoclip hay un giro inesperado, ya que el unicornio y la ardilla se sacan sus cabezas de fieltro y revelan a Mai y Kim disfrazados: por mucho que duela, ellos mismos son los que se están provocando esos sentimientos, y son los únicos que pueden mirar adelante y olvidar.

Me cuesta recordar
mis pasos por el carnaval.
Con quién estuve
y con quién
me puse yo a bailar.

Tardamos mucho en no volver
a ver la luz del sol nacer.
Tardamos tanto que salió
un aleph en un rincón.

Desde entonces le pierdo la vista.
No sé a lo que juega.
No sé dónde vuela.
No sé dónde está.
(Coro:)
Dónde está mi corazón
Dónde se ha ido a derrumbar
Mi corazón,
que alguien lo busque para mí.
Dónde está
que esta noche no duerme contigo
Dónde está mi corazón
Que alguien le diga que volví
Mi corazón, que alguien le diga
que pasó lo peor
que esta noche me muero de frío.

(Coro/>)

Dónde está
Que alguien lo busque para mí
Que alguien lo ate para tí
Que alguien lo encuentre y le diga
que lo estoy buscando
por toda la ciudad.

Qué fue lo que vio
desde el rincón del comedor
que le hizo marcharse de aquí
sin ganas de volver

La vida es una vez,
le intentaba yo contar,
exprime lo mejor,
y entonces, se largó.

Y así fue como apenas recuerdo
que perdí los besos,
las ganas de hacerlo,
las ganas de ti.

(Coro)

Es como borrar un huracán
Que me perdone
pero, dónde está
Que alguien le diga
que lo ando buscando a oscurar
por toda la ciudad.

Es como David, yo soy Goliat
Es tan pequeño que dónde estará
No quiero batallas
pero estoy tan sola y perdida
en esta ciudad

Es no hacer lo que hacen los demás
lo que le habrá hecho regresar
a su mundo perfecto
lo doy por perdido
de allí nadie ha vuelto jamás.