‘Estación Espacial 76’: a años luz del entretenimiento

Si os va el bajo presupuesto, o las malas comedias por vocación de este siglo, si recordáis la Zombie Party (Shawn of the Dead) de Edgar Wright o esa Vampiras Lesbianas Asesinas, que sin demasiada pretensión incluye mucha acción entretenida, podríais caer en el error de ver Estación Espacial 76.SpaceStation76

Observad ésta carátula. Es la tripulación de la estación espacial número 76 mirando al infinito y vacuo espacio en posado existencial. Una carátula todavía demasiado épica para la historia que se nos presenta, pues Estación Espacial 76 es de hecho un space drama costumbrista (con trazas de comedia terriblemente efectuada).

El elenco de esta cinta es muy, muy afortunado, pues es el mayor reclamo que esta película de bajo presupuesto podría conseguir. Liv Tyler es la sexualmente reprimida segundo piloto centrada en su trabajo y que no puede tener hijos. Patrick Wilson—¿recordáis Hard Candy?— es el capitán de la estación. Su personaje es homosexual. Por último tenemos, entre otros menores, a Marisa Coughlan, una madre espiritualmente liberada que no duda ni un momento en ponerle cuernos a su marido exmilitar y cyborg de alma inocente Matt Bomer.

Sus personajes forman una comunidad que avanza junta pero que se resquebraja con el tiempo por los roces. El símil que se hace con los asteroides intenta esconder bajo un bonito simbolismo una ristra de escenas que ni tienen dirección alguna ni consiguen captar el interés.

EE76 no es una pelicula con unos errores determinados, sino más bien un gran error con pequeñas esperanzas. Pequeña esperanza, por ejemplo, la
ironía de ver como un robot pone un consolador dentro de Liv Tyler. Pero esta obra de teatro adaptada no aporta nada al cine.

Su aspecto retrofuturista es bastante más simple y da menos juego de lo que pudiera parecer, y su 3D remotamente decente, se lo podría haber ahorrado cuando no fuera indispensable. Acaba por ser una película muy dispersa, no pude ver más allá del minuto cuarenta. ¿Quién se atreve a continuarla?

El color en “SUSPIRIA (1977)” – Dario Argento

Hola petardos. Hoy es miércoles, lo que significa, en Klingon -bueno, en mi variedad de Klingon- HOY TOCA BLOG! Precisamente de Suspiria (1997), esta película de terror clásico de Darío Argento.

Es curioso pensar que el terror de ahora es recordado por los momentos gore, por las imágenes sangrientas que quedan en nuestra cabeza. Si bien yo me esperaba una cinta gore a juzgar por su portada, lo que vi fue un metraje de tensión continua, dónde lo que me quedará es el tamborileo previo al susto (o no-susto). Para poder ver una película con sus tamborileos, evidentemente, os tenéis que lavar de spoilers. No leáis más.

suspiria jessica flees

Los colores están desequilibrados, respecto al balance de complementarios.

Sobre el gore -el que hay- en la película, se trata de un gore precavido (menos es mas) pues sabe que se trata de serie B. En mi opinión solo se desfasa un par de veces. (En la ultima escena no me cuajó mucho).

Qué me gustaría destacar? Los colores, por supuesto. La puesta en escena es un tanto teatral des de la iluminación. Los colores habituales provienen vlcsnap-2014-03-12-21h26m11s51de decorados y son adulterados por focos por ejemplo rojos, por ejemplo azules, o verdes. Un uso que ya habíamos percibido en El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1898) y, porqué no, West Side Story (1961). Este recurso puede servir para ayudar a la composición y al peso compositivo, pero sobretodo, a connotar.

Uno puede imaginarse al ver Suspiria que la mitad del presupuesto ha ido a decorados. Lo recargado de las formas, muchas veces geométricas, repetidas una y otra vez en paredes, ventanas, etc. crea un sentimiento de agobio en el público. Algunas fuentes lo atribuyen a las influencias expresionistas de Argento.

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De la misma manera, a combinación con las luces, tenemos habitaciones rojas, o se nos ponen objetos rojos cada vez que hay tensión. El rojo es el color del peligro, y además es el que supone mas esfuerzo por parte del ojo humano (el que menos cansa la vista es el azul)vlcsnap-2014-03-12-21h19m04s138. A veces se rompe el rojo en momentos críticos para pasar al verde o al azul. Presumiblemente, se trata del momento más difícil antes del susto, en el que el espectador baja la guardia.

 

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Plano a través de una bombilla que se apaga.

Momento crítico.

 

Estancias azules o blancas o de dominante blanca, y iluminadas a la manera tradicional (luz blanca, claro) se yuxtaponen a los momentos de gran tensión. Si no hay rojo en la pantalla, descansa, todo va bien.

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Recuperado de mi antiguo blog. Y no. No es miércoles.