La Niebla de John Carpenter (1980),  un Slasher Olvidado

La tripulación fantasma de un barco desaparecido cien años atrás se materializa en Antonio Bay para matar a seis desdichados y cobrar su deuda de sangre con el pueblo.

El director repite de Actrices con Adrianne Barbeau y la ahora célebre protagonista de Halloween y The Prom Night Jamie Lee Curtis, e incluye a la madre de Curtis, Janet Leigh, quién protagonizó ese santuario para el género que fue la película Psicosis.  Carpenter hará equipo con su co-guionista y productora habitual en esa época, Debra Hill. Vemos un John Carpenter en su salsa, comodísimo, que hace parecer sencilla la labor detrás de los omnipresentes efectos de cámara.

La Niebla sigue a la “Someone’s watching me” y a Halloween. Se trata de una película no muy mencionada dentro del cánon del Slasher film de los ochenta, al que indudablemente, John Carpenter siguió aportando, dándole más presencia a lo oculto en ésta película de fantasmas.

En ese aspecto, se ve como una película adelantada a su tiempo, gozando de la libertad de temática y compromiso que le da la serie B, un campo colindante con la ciencia ficción y la fantasía (de la que Carpenter fue partícipe en Dark Star). The Fog está edificada sobre lo que parecen los cimientos del terror comercial palomitero de la década presente. En contra de lo que nos encontraríamos en los noventa con el renacimiento del Slasher, posteriormente el terror evolucionaría a historias en el rango de “chicos jugando a la ouija despiertan un demonio”, donde los monstruos en fiebre asesina provienen de lo oculto, mezclando lo violento con lo fantasmagórico, bebiendo todavía de la explotación de ese subgénero previo.

Este “Slasher Sobrenatural” hereda un elemento estructural poco propio del Slasher, y es la secuencia de invocación del fantasma o demonio que también encontramos en La Niebla que encaja del mismo modo en el “cine de apuñalamientos”, con una estructura de Leyenda; Invocación; Primera Sangre; X deben morir (dónde se define quién será acosado); Plan y Compensación, dónde se intenta huir y calmar al demonio; y Continuará, donde se sugiere o se demuestra que el mal no ha sido satisfecho o el asesino no está muerto y vuelve a empezar el horror, usando la intriga y la sorpresa.

Así pues, La Niebla, se mantuvo conservadora respecto al corriente del Slasher ya entonces, y eso de parte de un director provinente del cine de explotación es un signo de madurez. Mientras la taquilla daba a luz los ultraviolentos villanos Jason Vorhees y Freddy Kruger, La Niebla hizo su propio camino, limitando los jumpscares efectistas, más adentrado en el arte del suspense, haciéndonos participar de la víctima que va a morir pero no lo espera, usando el humor negro de la ironía dramática.

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Los sintetizadores de Carpenter (que ya en sus trabajos anteriores se había fijado en El Exorcista) están a la altura de la mezcla de sonido, cuyo resultado destacado es una angustiosa escena de créditos iniciales de aparatos eléctricos volviéndose locos. Le sigue el constante achaque de los efectos de sonido, como campanas o sirenas de barco para el aturullamiento de los nervios, en este filme que tiene la figura de la radio como hilo conductor.

 

La Niebla hace todo esto con una atmosfera sugerente y bellicista, técnicamente sin taras: una película estilizada y aterradora.

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‘Estación Espacial 76’: a años luz del entretenimiento

Si os va el bajo presupuesto, o las malas comedias por vocación de este siglo, si recordáis la Zombie Party (Shawn of the Dead) de Edgar Wright o esa Vampiras Lesbianas Asesinas, que sin demasiada pretensión incluye mucha acción entretenida, podríais caer en el error de ver Estación Espacial 76.SpaceStation76

Observad ésta carátula. Es la tripulación de la estación espacial número 76 mirando al infinito y vacuo espacio en posado existencial. Una carátula todavía demasiado épica para la historia que se nos presenta, pues Estación Espacial 76 es de hecho un space drama costumbrista (con trazas de comedia terriblemente efectuada).

El elenco de esta cinta es muy, muy afortunado, pues es el mayor reclamo que esta película de bajo presupuesto podría conseguir. Liv Tyler es la sexualmente reprimida segundo piloto centrada en su trabajo y que no puede tener hijos. Patrick Wilson—¿recordáis Hard Candy?— es el capitán de la estación. Su personaje es homosexual. Por último tenemos, entre otros menores, a Marisa Coughlan, una madre espiritualmente liberada que no duda ni un momento en ponerle cuernos a su marido exmilitar y cyborg de alma inocente Matt Bomer.

Sus personajes forman una comunidad que avanza junta pero que se resquebraja con el tiempo por los roces. El símil que se hace con los asteroides intenta esconder bajo un bonito simbolismo una ristra de escenas que ni tienen dirección alguna ni consiguen captar el interés.

EE76 no es una pelicula con unos errores determinados, sino más bien un gran error con pequeñas esperanzas. Pequeña esperanza, por ejemplo, la
ironía de ver como un robot pone un consolador dentro de Liv Tyler. Pero esta obra de teatro adaptada no aporta nada al cine.

Su aspecto retrofuturista es bastante más simple y da menos juego de lo que pudiera parecer, y su 3D remotamente decente, se lo podría haber ahorrado cuando no fuera indispensable. Acaba por ser una película muy dispersa, no pude ver más allá del minuto cuarenta. ¿Quién se atreve a continuarla?

El color en “SUSPIRIA (1977)” – Dario Argento

Hola petardos. Hoy es miércoles, lo que significa, en Klingon -bueno, en mi variedad de Klingon- HOY TOCA BLOG! Precisamente de Suspiria (1997), esta película de terror clásico de Darío Argento.

Es curioso pensar que el terror de ahora es recordado por los momentos gore, por las imágenes sangrientas que quedan en nuestra cabeza. Si bien yo me esperaba una cinta gore a juzgar por su portada, lo que vi fue un metraje de tensión continua, dónde lo que me quedará es el tamborileo previo al susto (o no-susto). Para poder ver una película con sus tamborileos, evidentemente, os tenéis que lavar de spoilers. No leáis más.

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Los colores están desequilibrados, respecto al balance de complementarios.

Sobre el gore -el que hay- en la película, se trata de un gore precavido (menos es mas) pues sabe que se trata de serie B. En mi opinión solo se desfasa un par de veces. (En la ultima escena no me cuajó mucho).

Qué me gustaría destacar? Los colores, por supuesto. La puesta en escena es un tanto teatral des de la iluminación. Los colores habituales provienen vlcsnap-2014-03-12-21h26m11s51de decorados y son adulterados por focos por ejemplo rojos, por ejemplo azules, o verdes. Un uso que ya habíamos percibido en El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1898) y, porqué no, West Side Story (1961). Este recurso puede servir para ayudar a la composición y al peso compositivo, pero sobretodo, a connotar.

Uno puede imaginarse al ver Suspiria que la mitad del presupuesto ha ido a decorados. Lo recargado de las formas, muchas veces geométricas, repetidas una y otra vez en paredes, ventanas, etc. crea un sentimiento de agobio en el público. Algunas fuentes lo atribuyen a las influencias expresionistas de Argento.

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De la misma manera, a combinación con las luces, tenemos habitaciones rojas, o se nos ponen objetos rojos cada vez que hay tensión. El rojo es el color del peligro, y además es el que supone mas esfuerzo por parte del ojo humano (el que menos cansa la vista es el azul)vlcsnap-2014-03-12-21h19m04s138. A veces se rompe el rojo en momentos críticos para pasar al verde o al azul. Presumiblemente, se trata del momento más difícil antes del susto, en el que el espectador baja la guardia.

 

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Plano a través de una bombilla que se apaga.

Momento crítico.

 

Estancias azules o blancas o de dominante blanca, y iluminadas a la manera tradicional (luz blanca, claro) se yuxtaponen a los momentos de gran tensión. Si no hay rojo en la pantalla, descansa, todo va bien.

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Recuperado de mi antiguo blog. Y no. No es miércoles.