Ecos falocéntricos en Rosemary’s Baby (1968)

Con su título traducido al Español con un gran Spoiler, Rosemary’s Baby tiene para nosotros más interés en cuanto a su tono paranoico que su giro de guión. La película ha sido un hito del cine pop. Me permito recordar como resuena en Pactar con el Diablo, que sigue siendo la historia de una mujer embarazada abandonada por su marido, pero interpretando el mal  como el beneficio propio y la corrupción capitalista.

La interpretación del mal en Rosemary’s Baby es mucho más clásica, ya asimilada en el imaginario popular. Eso permite el juego de tomar el satanismo como una costumbre cotidiana, una mera pieza de estética y folklore que nos acerca al realismo mágico. Los ideales satánicos más representados aquí son el arribismo y la manipulación de las personas sin valor a través de vampirizar a la tonta e inocente Rosemary hasta la alienación absoluta.

Rosemary’s baby materializa el delirio persecutorio trazando relaciones con la histeria preparto y la histeria femenina en general. Es el relato de las relaciones absorbentes, de la chica fácilmente influenciable, enamorada de su marido, abandonada por su atención y que se deja engañar por el amor que le tiene. Tratada como un recipiente donde engendrar al anticristo, sus dolores son negados, su bienestar físico es sorbido por el íncubo en su seno y es alejada de todos sus conocidos para que no se rompa la ilusión de normalidad y cuidado que le han vendido. Lo único que puede cambiar la dinámica es la propia mujer reafirmándose y exigiendo sus propias decisiones, como el filme muestra cuando Rosemary decide ir a otro médico para calmar sus dolores, el feto los calma por si sólo. Lo único que le dará más espacio es pedirlo.

La cinta nos lleva en un ciclo de negación de la mujer cándida y su desempoderamiento,  mostrando su burbuja personal invadida hasta acabar secuestrada en su propia casa por una comunidad de vecinos satánica. La conjura satánica es un mito que levita sobre la historia que podemos creer, o desestimar para someter todavía más a Rosemary a los cánones de mujer histérica. Los mismos créditos iniciales nos incitan a posicionarnos con que lo que está sucediendo es idílico: nos invita hacernos cómplices del maltrato emocional hacia el personaje con contrariedad y la mínima empatia hacia la pobre Rosemary.

Rosemary es un vientre de alquiler in extremis, desnudada de cualquier otra meta en la vida. Esta concepción de la mujer como bleeding womb y su único acceso al poder en el mundo a través de la maternidad, es lo que justifica que, a pesar de todo lo vivido, Rosemary acceda a ser la madre de un monstruo y aprenda a quererlo.

La cinta subyace sometimiento femenino en grandes cantidades, un espectáculo doméstico del que todos vamos a ser cómplices en el marco de los años 60. La cultura visual de la publicidad para televisión en el momento nos bombardea imágenes de la mujer como útil del hogar en pisos perfectamente decorados. Aunque con mucha censura, La Semilla del Diablo llegará también en España para revisar el riesgo de ser una mujer Yé-Yé ingenua en la etapa desarrollista de final del franquismo.

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BIBLIOGRAFÍA: Mulvey, Laura. “Visual Pleasure and Narrative Cinema”. Film Theory and Criticism: Introductory readings. Eds. Leo Braudy and Marshall Cohen. New York: Oxford UP, 1999: 833-44.

 

 

 

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“ANARCHY (2014)”: Com fer una matança ecosostenible

Benvinguts a la sisena purga anual. Us encoratgem una vegada més a que seguiu aquests consells per a una nit sostenible. Recordeu cremar els cadàvers per fer biomassa o per a alimentar la vostra llar de foc en una nit segura. Compte amb els alcohòlics, que s’encenen ràpid! Féu adob orgànic amb els cossos de la purga. I sobretot: gastareu menys bales si utilitzeu un matxet. M’esteu escoltant? Rellamp! És que en aquesta pel·lícula tot és un malgastament de recursos? Els cossos es deixen a la carretera provocant trànsit, es gasten quilos de bales! És que l’arma blanca ha passat de moda? Com a mínim compleix el principi elemental de la sostenibilitat.

Reduir, reutilitzar… Reciclar. Fer una pel·lícula de merda a partir de més merda.

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Com a segones parts, les segones parts tendeixen al refregit. El que realment fa por és que la “purga anual” tendeixi a… vaja, una pel·lícula… Anual. Fins a quan es podrà tensar aquest fil de violència gratuïta?

La premissa de la pel·lícula ens agrada, sí, però tant en la primera com en la segona pel·lícula es trobava tan esbossada que qualsevol diria que se li va ocórrer al tècnic de llums mentre prenia un cafè. Atenció a que el trailer no és més que la premissa i uns secundaris icònics buscats per a l’ocasió, com foren a la primera pel·lícula (i amb millor resultat) els joves emmascarats.

Un tràiler tant buit com aquest, sense novetat aparent, només pot portar a una pel·lícula superficial. L’argument, que només ratlla la superfície del problema que planteja, és raò per la que aquesta pel·lícula no passa de pel·lícula d’estiu. No afegeixen normes noves, sinó que segueixen amb la mal espremuda normativa coneguda.  Si agafessin la retransmissió de la purga i desenvolupéssin bé, i dic agafant també tota aquesta xerrameca que es treuen de la màniga de Hobbes i que l’home és una bèstia per naturalesa i desfogar-se i fessin UNA sola pel·lícula que arribés fins al final de l’argumentació sobre si és lícit o no, moral o no, sobre si el govern conspira al seu voltant… Tindríem una sola pel·lícula, i probablement, bona.

La purga semblava més encertada, hi havia algun ensurt, hi havia un conflicte moral visible entre els membres de la família i era més claustrofòbica. Ara, en món obert (modo sandbox ON) i batalles campals la tensió es desinfla, convertint-se en una cinta d’acció.

S’afegeix un bàndol revolucionari com a crítica classista als pares fundadors. Qui rep a la purga són els pobres, i no només els pobres, també les famílies de classe mitjana-baixa, per ordre del govern. Per això les dues protagonistes són pobres i els malfactors són rics que tenen una devoció fastigosa cap a la nit de les bèsties.

L’heroi salvador és un home que ha sortit a venjar-se en la nit de la purga. És un home dur però compassiu. És un personatge que funciona bé però el desenllaç de la seva història de perdició sobra totalment. No s’hi palpa gens de la brutalitat que necessitaria, ens agradaria veure-li la bèstia interior. És massa bonista. Un final sense gaire acció que, a més, inclou un moment salvats per la campana.

En conclusió, res a envejar a la purga original.

El millor: acció en visió nocturna

El pitjor: un clímax poc climàtic.

La nota: 5, gairebé entretinguda.

El color en “SUSPIRIA (1977)” – Dario Argento

Hola petardos. Hoy es miércoles, lo que significa, en Klingon -bueno, en mi variedad de Klingon- HOY TOCA BLOG! Precisamente de Suspiria (1997), esta película de terror clásico de Darío Argento.

Es curioso pensar que el terror de ahora es recordado por los momentos gore, por las imágenes sangrientas que quedan en nuestra cabeza. Si bien yo me esperaba una cinta gore a juzgar por su portada, lo que vi fue un metraje de tensión continua, dónde lo que me quedará es el tamborileo previo al susto (o no-susto). Para poder ver una película con sus tamborileos, evidentemente, os tenéis que lavar de spoilers. No leáis más.

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Los colores están desequilibrados, respecto al balance de complementarios.

Sobre el gore -el que hay- en la película, se trata de un gore precavido (menos es mas) pues sabe que se trata de serie B. En mi opinión solo se desfasa un par de veces. (En la ultima escena no me cuajó mucho).

Qué me gustaría destacar? Los colores, por supuesto. La puesta en escena es un tanto teatral des de la iluminación. Los colores habituales provienen vlcsnap-2014-03-12-21h26m11s51de decorados y son adulterados por focos por ejemplo rojos, por ejemplo azules, o verdes. Un uso que ya habíamos percibido en El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1898) y, porqué no, West Side Story (1961). Este recurso puede servir para ayudar a la composición y al peso compositivo, pero sobretodo, a connotar.

Uno puede imaginarse al ver Suspiria que la mitad del presupuesto ha ido a decorados. Lo recargado de las formas, muchas veces geométricas, repetidas una y otra vez en paredes, ventanas, etc. crea un sentimiento de agobio en el público. Algunas fuentes lo atribuyen a las influencias expresionistas de Argento.

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De la misma manera, a combinación con las luces, tenemos habitaciones rojas, o se nos ponen objetos rojos cada vez que hay tensión. El rojo es el color del peligro, y además es el que supone mas esfuerzo por parte del ojo humano (el que menos cansa la vista es el azul)vlcsnap-2014-03-12-21h19m04s138. A veces se rompe el rojo en momentos críticos para pasar al verde o al azul. Presumiblemente, se trata del momento más difícil antes del susto, en el que el espectador baja la guardia.

 

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Plano a través de una bombilla que se apaga.

Momento crítico.

 

Estancias azules o blancas o de dominante blanca, y iluminadas a la manera tradicional (luz blanca, claro) se yuxtaponen a los momentos de gran tensión. Si no hay rojo en la pantalla, descansa, todo va bien.

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Recuperado de mi antiguo blog. Y no. No es miércoles.